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Bienestar

Beneficios de aprender un idioma siendo adulto

Por mucho tiempo, estudiar un idioma fue una actividad ligada a una determinada etapa de la vida. Hoy, muchos adultos y adultos mayores han incorporado esta práctica social a su rutina diaria ya sea por hobby, razones laborales, de viaje o personales.

Cada vez hay más institutos, academias, escuelas y profesionales particulares que ponen a disposición espacios de aprendizaje para los adultos.

Lo hacen a través de cursos presenciales anuales, cursos intensivos y cursos especializados cómo “curso para viajeros”, “clases de conversación” y cursos de lenguaje técnico para las diversas profesiones. También, mediante la realización de viajes de estudio a distintos países del mundo.

Si bien la mayoría de las modalidades de enseñanza son pagas, también hay propuestas académicas con acceso gratuito en instituciones de educación pública de la ciudad.
Además, con la evolución de internet existen distintas aplicaciones para el celular como Duolingo o cursos online en Páginas Web como Babbel, Busuu, Livemocha, Open Culture, entre otras, que invitan al aprendizaje bajo una pedagogía lúdica y entretenida de aprendizaje.

Se ha comprado científicamente que instruirse en un nuevo idioma es una habilidad posible de desarrollar. Además, se instituye en una inversión que puede traer múltiples transformaciones positivas.

En este sentido, aprender un nuevo idioma resulta un proceso enriquecedor que nos abre puertas a nuevos territorios, nuevas culturas y realidades, nuevas relaciones personales, oportunidades de empleo y otras experiencias por demás valiosas.

Por tanto, he aquí los distintos beneficios que genera la práctica de un nuevo idioma en las distintas áreas de nuestra vida.

1. Plano emocional:
Nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento y en nuestras decisiones y por eso es importante no sólo realizar actividades que nos generen bienestar sino también las que nos brinden herramientas para gestionar las emociones.

Hacer un curso para instruirse en un nuevo idioma, es una experiencia enriquecedora que mejora la confianza en uno mismo y eleva la autoestima porque la seguridad personal aumenta al ver que los desafíos son oportunidades de aprendizaje.

2. Plano Psíquico:
Según los científicos, aprender un nuevo idioma mejora la flexibilidad cognitiva y estimula la plasticidad cerebral. Asimismo, incrementa la atención, la creatividad, la resolución de problemas, la agilidad mental, la posibilidad de ser multitarea, entre otras ventajas más.
Aprender otro lenguaje constituye un verdadero ejercicio y entrenamiento positivo para tu mente, ya que, incorporar esta práctica también previene el desarrollo de enfermedades cognitivas tales como el Alzheimer.

3. Plano social:
Realizar un curso en un instituto te brindará la posibilidad de establecer vínculos con otras personas. Pero también, la posibilidad de viajar te permitirá comunicarte con diversas personas. Esa vivencia, además desarrollará tu tolerancia y empatía.

Entablar dialogo o conversar en otro idioma, no solo te permitirá realizar tus vacaciones y/o viajes de trabajo en tranquilidad sino que también te dará la oportunidad de socializar, hacer amistades y/o establecer una red de contactos profesionales.

4. Plano cultural:
Cuando aprendes a comunicarte en otro idioma, la experiencia de viajar y conocer otros países se vuelve más agradable y divertida porque ya no existen profundas barreras de comunicación y/o del lenguaje.

Esto te permitirá, no sólo poder establecer vínculos más cercanos con los nativos de los países a los que vayas sino también tener la oportunidad de conocer otras culturas.

Planificación Personal: un método para vivir mejor

En el mundo de hoy, no es posible quedarse esperando a que eso que queremos, suceda por sí solo. Es preciso entendernos como personas capaces de ser gestoras de nuestra propia vida.

 

Existe un sistema de organización que nos trae la idea de que es posible ser constructores de nuestro destino. La Planificación Personal, es un método eficaz que permite gestionar el tiempo y las actividades diarias de una manera organizada.

 

Planificar brinda herramientas para descubrir cuáles nuestros deseos reales y cuáles son los pasos que tendríamos que seguir para lograr el futuro deseado.

 

En principio implica un proceso de autoconocimiento. Nos invita a concebir las propias fortalezas y debilidades, analizar las oportunidades y las amenazas a la hora de tomar decisiones y nos facilita la comprensión de lo que realmente queremos.

 

Además, nos permite visualizar los recursos disponibles, plantear objetivos y el desarrollo de estrategias para su cumplimiento.

 

La planificación es una perfecta metodología para optimizar el tiempo en actividades y proyectos de interés, ahorrando así esfuerzos innecesarios, aumentando la capacidad de resolución de conflictos y fortaleciendo la habilidad para diseñar planes de acción que nos permitan llegar a las metas propuestas.

 

Es un instrumento a partir del cual podemos hacer una lectura de la situación presente para proyectar el futuro que esperamos. Planificar no es una fórmula mágica pero si una gran herramienta para generar las condiciones que te llevarán a lograr tus sueños.

 

Entonces, ¿Cómo empezar a planificar?

 

1. Analizar el momento presente. 
Consiste en reflexionar sobre cómo es nuestra situación actual respecto a nuestros deseos. ¿cuáles son nuestras aspiraciones? ¿hemos logrado eso que nos propusimos? ¿estamos haciendo lo necesario para alcanzar nuestros objetivos? ¿estamos eligiendo los caminos adecuados?

 

2. Definir misión, visión y valores.
La misión personal implica trazar un mapa de conocimiento propio. Esto conlleva responder a las preguntas ¿Quién soy? ¿Cuáles son las características que me definen? ¿Cuáles son mis fortalezas y mis debilidades? ¿Qué me apasiona? ¿Qué me interesa?

 

Por otro lado, definir la visión bajo los interrogantes ¿Hacia dónde quiero llegar? ¿Qué quiero ser? ¿Qué quiero hacer en el futuro?, es lo que te ayudará a concentrarte en tus objetivo.

 

Asimismo, reflexionar sobre los valores y/o premisas que guiarán tu comportamiento y forma de pensar es un paso esencial para orientar tus acciones en coherencia con los anhelos planteados.

 

3. Planificar las actividades, el tiempo y poner el foco en lo importante.
Planificar el día, la semana, el mes o el año es un ejercicio que te enseñará no solo a gestionar el tiempo a la medida sino también a centrar la atención en aquellas tareas y proyectos que te llevarán a tus propósito.

 

El pasado es fuente de enseñanzas, podemos sistematizarlo y aprender de lo realizado. Pero se trata de hechos inmodificables y nada podemos hacer para cambiarlos. El futuro, en cambio, está en nuestras manos. Imaginarlo, soñarlo, es un acto de creatividad, pero también de libertad.
Washington Uranga


¿Qué es la ansiedad y cómo dominarla?

La aceleración del ritmo de vida, la presión en los entornos laborales y familiares, la acumulación de frustraciones o de miedos sobre experiencias propias o ajenas, son algunas de las causas que han alterado el desarrollo de nuestra rutina diaria.

 

Si bien la ansiedad es una defensa propia del organismo ante una sensación de amenaza o de incertidumbre, se hace preciso prestar atención cuando la permanencia constante en este estado termina por afectar nuestro bienestar emocional, físico y psicológico.

 

Ciertos síntomas como la dificultad para concentrarse, la sensación frecuente de fatiga, irritabilidad, impaciencia, angustia, enojo, tensión muscular o la incrementación de miedos excesivos, son factores iniciales que la ansiedad empieza a trascender sus límites.

 

En este sentido, es importante estar advertidos de esta realidad y ser conscientes de que es posible llevar a cabo una vida tranquila con constancia y voluntad.

 

Claro está, tomando como punto de partida el reconocimiento de esa problemática y la consideración de las siguientes recomendaciones básicas y primordiales que más han sostenido los profesionales de la salud:

 

1. Volver a lo que importa:
Organizar nuestra vida es un ejercicio que genera bienestar y reduce los niveles de ansiedad. Volver a lo relevante no sólo implica cortar con los pensamientos confusos y limitantes sino también regresar al plano de la acción.

 

Reflexionar sobre cuáles son nuestros deseos reales respecto a todos los aspectos de nuestra vida es un buen comienzo antes de incorporar por ejemplo, herramientas de organización que nos ayudarán a ordenarnos de una manera mucho más clara y de forma estratégica como lo es la metodología de planificación personal.

 

2. Implementar técnicas de relajación:
Mantener una respiración profunda y abdominal -cuando los episodios de ansiedad se manifiestan- es un hábito a incorporar para relajar nuestro sistema nervioso de modo natural. También, prácticas como el Yoga o la Meditación son actividades que integran técnicas de relajación y respiración.

 

3. Realizar semanalmente una actividad física de interés:
Llevar a cabo una rutina de ejercicios semanales proporciona una buena salud mental y corporal. Si no es posible sostener y/o acceder a un deporte o clases en un gimnasio, es importante al menos dedicar un poco de tiempo a la realización de actividades al aire libre.

 

4. Mantener una buena alimentación:
Incorporar una dieta a base de alimentos sanos y nutritivos es vital para propiciarle energía al cuerpo, evitar el desgano y reforzar el sistema inmunológico para hacer frente a las enfermedades.

 

5. Hacer actividades que estimulen la mente de forma positiva:
Ir al cine, a un Museo, estudiar un idioma, pintar, tocar un instrumento, leer un libro son acciones beneficiosas y productivas no sólo para el buen desempeño del cerebro sino también para la generación de pensamientos positivos que permiten el disfrute del momento presente.

 

6. Tener vínculos sanos.
Las relaciones influyen en el desempeño que podemos llegar a tener a diario, por ese motivo, se hace preciso rodearse de personas que suman y potencian nuestra vida. No inviertas tu tiempo en relaciones que no funcionan, es un desgaste emocional innecesario que quita tu atención de los vínculos que más importan preservar.

 

7. Buscar ayuda profesional.
Siempre resulta ser una buena iniciativa el querer contar con la mentoría de un psicólogo/a o psicoanalista. Ir a terapia es una oportunidad para conocernos a nosotros mismos y para empezar a tomar decisiones que afecten positivamente nuestra vida.

 

 

 

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¿Quién dobla tu paracaídas?

Juan era piloto de un cazabombardero en la guerra de las Malvinas. Después de muchas misiones en combate, su avión fue derribado por un misil. Juan se lanzó en paracaídas. Fue capturado y llevado a prisión. A su regreso a Argentina, daba conferencias relatando su odisea y lo que aprendió en prisión.

 

Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludo y le dijo:
- hola.¿ es usted Juan, el que era piloto en las Malvinas y fue derribado?
-¿Usted cómo sabe eso? Le pregunto Juan.
El hombre respondió:
- porque yo doblaba su paracaídas y al parecer funciono bien ¿verdad?

 

Juan casi se ahogó de la sorpresa y con mucha gratitud le respondió:
- “claro que funciono. Si no hubiera funcionado no estaría aquí hoy”.

 

Estando Juan solo esa noche no pudo dormir meditando. Se preguntaba cuántas veces vio en la base a ese hombre y nunca le dijo buenos días. Él era un arrogante piloto y ese hombre solo era un humilde marinero. Pensó también en las horas que ese marinero pasaba enrollando los paracaídas de los pilotos. Teniendo en sus manos lo que le salvaría la vida a alguien que no conocía.

 

Ahora Juan comienza sus conferencias preguntándole a la audiencia: ¿Quién doblo hoy su paracaídas?. Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. Todos necesitamos muchos paracaídas en el día. Uno físico. Uno emocional. Uno mental. Y uno espiritual. A veces en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno. Sin que se lo pidamos.

 

-Dejamos de saludar.
-Dejamos de dar las gracias.
-Dejamos de felicitar a alguien por su trabajo.

 

Hoy. Esta semana, este año, cada día...... trata de darte cuenta..... ¿Quién dobla tu paracaídas? En tu casa, en tu familia, con tus amigos, recuerda reforzar en positivo a quienes doblan nuestros paracaídas lo importante que son en el día a día.

 

Gracias a ti por doblar mi paracaídas!!!!

Los cambios de temperatura: ¿cómo afectan a la salud?

Los cambios bruscos de temperatura pueden provocar diversos tipos de enfermedades. Un buen funcionamiento del sistema inmunológico es el mejor aliado para prevenirlas.


El sistema inmunológico es el encargado de defender al organismo ante las infecciones, como las bacterias y los virus. A través de una reacción organizada, el cuerpo ataca y destruye los organismos infecciosos que lo invaden.

 

Cuando el sistema inmune está menos activo de lo normal se dice que el paciente tiene una baja en sus defensas, lo cual lo torna más susceptible a contraer infecciones bacterianas o virales a repetición o enfermedades más severas.

 

El clima y los cambios repentinos en la temperatura influyen sobre el organismo, pues tanto la temperatura como la humedad ambiental pueden provocar enfermedades respiratorias. Mantener reforzado y estimulado el sistema inmunológico ayudará a prevenir una gran cantidad de patologías.

 

Algunos consejos para mantener óptimo nuestro sistema de defensas

  • Realizar una alimentación balanceada: Consumir 2 litros de agua por día y realizar una dieta con un alto consumo de frutas y verduras.



  • Consumir: Vitamina C (cítricos, melón, kiwi, pimiento y tomate), Vitamina A (hígado, huevos y lácteos) Vitamina E (aceite de germen de trigo, de soja, cereales, arroz, aceite de oliva, vegetales de hoja verde y frutos secos). Hierro (hígado, carne, pescado y huevos), Zinc y selenio (presentes en casi todos los alimentos).



  • Evitar situaciones de estrés: El ritmo de vida actual y las situaciones de enojo o nerviosismo generan severas alteraciones de las defensas. Es fundamental estar de buen humor, alegre y sonreír varias veces al día. Algunas recomendaciones para mejorar la calidad de vida son: realizar actividades al aire libre, o relacionadas con lo lúdico y el arte.



  • Buen descanso: El sueño debe ser reparador, realizarse de corrido y debe constar de unas 7 a 8 horas.



  • Realizar actividad física: El ejercicio es una de las claves para un sistema inmunológico saludable: fortalece el estado cardiovascular, mejora el ánimo, colabora al control del peso, favorece un buen descanso y aumenta las defensas.



  • Evitar: químicos, conservantes, colorantes, edulcorantes artificiales, tabaco, alcohol, comidas enlatadas y pre-elaboradas.



  • Vestimenta: Con los cambios de clima, es recomendable vestirse "en capas" para poder adaptarse a las distintas temperaturas.


 

Durante los cambios bruscos de temperatura el cuerpo se vuelve vulnerable, porque debe adaptarse a ese cambio. Esta adaptación incluye también al sistema inmunológico, por lo que resulta importante estar atentos y mantenerse saludables.

 

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¿Qué es y cómo evitar el Síndrome de Fatiga Crónica?

Sentir cansancio al despertar puede ser algo común en personas que duermen pocas horas, viven con estrés, no se alimentan bien o tienen horarios de trabajo diversos. Pero cuando esto persiste, puede ser un indicio del Síndrome de Fatiga Crónica.
Se considera que aproximadamente entre un 5 y un 20% de la población puede, en algún momento de su vida, presentar fatiga que se prolongue durante un mes.

El Síndrome de Fatiga Crónica es un trastorno con características heterogéneas que se evidencia al sentir una fatiga extrema que no puede atribuirse a ninguna enfermedad preexistente. Entre los síntomas relacionados con este padecimiento, se encuentran la dificultad para realizar actividades físicas e intelectuales y los trastornos del sueño.

Para diagnosticarlo, el paciente debe sufrir sus síntomas  por más de seis semanas, ahí recién se puede hablar de que padece el síndrome. Además, se debe tomar en cuenta la pérdida de memoria a corto plazo y el dolor muscular, de cabeza o articular.

En las mujeres este síndrome afecta cinco veces más que al hombre, ya que las mismas tienen responsabilidades laborales, de casa, desequilibrios hormonales y todo ello incide en desarrollar esta afección.

Especialistas señalan que aunque no existe un tratamiento específico para este problema, se recomienda hacer ejercicio de forma regular. En ocasiones es necesario dar fármacos y vitaminas que contengan complejo B y ácido fólico.
Cuando las afectaciones se dan también a nivel mental se debe enviar al paciente a un psicólogo, pero los resultados no son inmediatos, sino que tienden a ser graduales.

 

 

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#BuenaVida

Consejos para reducir el estrés

Antes de definir algunas recomendaciones que ayuden a combatir el estrés es importante saber que también se pueden desarrollar una serie de estrategias para prevenirlo:  

 

  • Identificar las situaciones que resultan estresantes y evitarlas.

  • Ser conscientes de las propias limitaciones y no asumir responsabilidades que no se está seguro de poder cumplir.

  • Establecer un criterio de prioridades a la hora de afrontar las obligaciones y los retos que le esperan a uno.

  • Si se decide realizar cambios importantes  en el estilo de vida, como cambiar de trabajo o de casa, deberán planificarse con detalle y con antelación suficiente.

  • Mantener una actitud positiva ante la vida.

  • Desarrollar una comunicación fluida con los demás y compartir ideas, inquietudes, deseos, proyectos, etc.

  • Dormir el tiempo necesario para descansar. Ni más, ni menos (entre seis y ocho horas diarias.

  • Hacer ejercicio regularmente.

  • Seguir una dieta equilibrada.


   

Combatir el estrés

 

A la hora de afrontar el estrés, el consejo más importante que se puede ofrecer es el de saber parar para relajarse, reflexionar sobre las causas de esa situación de estrés y serenarse para tomar decisiones o cambiar actitudes que permitan reducir el impacto del estrés.

 

En definitiva, se trata de aprender a crear una especie de burbuja en la que alejarse por unos momentos de la actividad o la situación que produce el estado de estrés.  Y hay muchas maneras de poder hacerlo:

  

 

Disfrutar de las cosas y los momentos buenos que ofrece la vida: salir con los amigos, dar un paseo, un viaje de fin de semana, ir al cine o al teatro… Son muchas las actividades que permiten romper con la situación de estrés y, por tanto, alejarse de él.

Hacer ejercicio físico: la actividad física ayuda a liberar la tensión y a quemar la energía generada por el aumento de adrenalina, noradrenalina y cortisol que se genera con el estrés. Al finalizar, se obtendrá un estado de relajamiento que alejará las preocupaciones.

 

Evitar las bebidas excitantes: elevan la tensión nerviosa y por tanto el estrés.

consejos para reducir el estrés

 

Comer saludablemente: las comidas ligeras y sanas favorecen la reducción del estrés. Hay que comer sin prisas, masticando lentamente y evitando comidas copiosas, de difícil digestión y especiadas.

 

Un baño caliente: permite relajarse y ayuda a eliminar la tensión muscular.

 

Evitar aislarse: cuando se está sólo se tiende a seguir analizando los detalles de la situación que produce el estrés, lo que no hace sino aumentarlo.

 

Cambiar las rutinas: en momentos de estrés lo mejor es cambiar las rutinas habituales y ayudan a desconectar, como se dice coloquialmente.

 

Delegar: esto es importante especialmente cuando las situaciones de estrés se producen en el ámbito de trabajo. Hay que aprender a trabajar en equipo y a delegar en otros compañeros. No se puede controlar absolutamente todo o asumir sólo toda la carga de trabajo. Una buena organización es también indispensable.

 

Reir: la risa es una excelente terapia frente al estrés.

Establecer prioridades: hay que aprender a priorizar, relegando al último lugar aquellas cosas que estresan,  toda vez que se han identificado como “tóxicas”.

 

Descansar suficientemente: el sueño siempre es reparador cuando una persona se enfrenta a una situación de estrés, por lo que es necesario mantener una adecuada higiene del sueño, cenando una hora antes de irse a dormir, manteniendo las condiciones de oscuridad y temperatura adecuadas en la habitación y no realizando ninguna otra actividad en la cama, como leer o ver la televisión.

   

 

Se podría seguir enumerando actitudes, actividades o medidas que ayuden a afrontar y reducir el estrés. Pueden ser innumerables. Lo más importante, en todo caso, es no permitir que sea el estrés el que marque la pauta en la propia vida


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Las claves para bajar de peso de forma saludable y sin sacrificios

Con perseverancia y sentido común a la hora de elegir lo que comemos, es posible lograr un descenso de peso de una forma sana y natural, sin esfuerzos desmedidos y sin recetas milagrosas.

 

¿Cuál es el principal desafío a la hora de bajar de peso?

 

Primero tener ganas, y segundo, proponerse hacer un cambio para toda la vida. Cuando uno realmente quiere bajar, tiene que saber que va a costar, pero que no va a ser un sufrimiento. Además hay tres conceptos que hay que tener presentes: qué estoy comiendo, cuánto y cómo. Cuando entendemos qué es lo que estamos haciendo mal, recién ahí podemos cambiarlo. En ese sentido la organización es clave. Hay que anticipar las comidas de la semana, organizar la heladera, tener comida freezada y tener las compras hechas.

 

¿Cómo deberíamos combinar los alimentos cuando hacemos mucho ejercicio?

 

Antes de hacer actividad física siempre hay que consumir carbohidratos. Esto es: pan, cereales, frutas, yogur y leche, pastas, arroz y todo lo que tenga masa, como una tarta. Eso sí: hay carbohidratos mejores y peores. Los que tienen fibra, como el arroz y el pan integral, son más recomendables porque dan energía por más tiempo. Post ejercicio, además de carbohidratos se necesitan proteínas, que hacen falta para reponer las micro-lesiones que ocurren en el músculo. Obviamente también hay que procurar estar siempre bien hidratados.

 

¿Cuál es la frecuencia ideal de entrenamiento para bajar de peso?

 

Lo más que podamos. La realidad es que lo ideal está muy lejos de lo real, así que la mejor actividad física es la que le que te queda cómoda, la que te gusta y la que te divierte, porque tiene que ser algo para toda la vida. En teoría se recomienda practicar 3 veces por semana, pero se puede arrancar con una vez e ir aumentando la frecuencia de a poco.

 

Consejos para mantener la motivación:

 

La motivación tiene que ver con poder darse los gustos. Para poder mantener un plan de descenso de peso hay que tener permitidos, y no esperar a llegar al peso deseado para dárselos, porque eso termina en rebote.
Darse un gustito todos los días con un chocolate, todos los días que quieran. Y si un día no tienen ganas pueden no comerlo. Uno de 25 gramos tiene menos de 100 calorías y lo podés comer en cualquier momento del día. También sirve la regla del 80/20. Comer sano y medido el 80 por ciento del tiempo, y dejar el 20 por ciento para lo no saludable y lo no medido, que tiene que ver con nuestra vida social. Los seres humanos tenemos una relación cultural con la comida, que tiene que ver con comer no solamente para nutrirnos, sino también para compartir con los amigos y la familia. Lo importante es naturalizar eso, saber que hay momentos de la semana en los que vamos a comer más -en general los fines de semana- y después volver a la rutina, al hábito y a comer sano. De esta manera se puede bajar de peso y mantenerlo toda la vida. En ese sentido, no está bueno irse uno solo, un martes al mediodía, a sentarse en una hamburguesería.

 

¿Es cierto que hay personas con metabolismo más lento?

 

Es cierto. El metabolismo lento existe y tiene que ver con la poca masa muscular. Cuanto más músculo se tiene, más acelerado está el metabolismo y por ende más energía se gasta en reposo. También puede tener que ver con la menopausia, en la que se reduce el gasto de energía porque hay menos hormonas, o con el hipotiroidismo. Aunque, si uno está bien medicado y se hace los análisis periódicamente, es lo mismo que no tener nada, porque la medicación compensa. En fin, si crees que tenés un metabolismo lento, tenés que hacer más ejercicio para gastar más energía.

 

¿Una receta para cuando nos agarra antojo por algo dulce?

 

Las trufas de chocolate, que se hacen con una barrita de chocolate, una banana, un poco de avena, edulcorante y una cucharada de dulce de leche. Las pasas por coco rallado, las metés en la heladera y listo. Es una receta súper fácil.

 

¿Algunos consejos que sirvan de comodín?

 

Tratar de enfocarse en la cantidad y en la organización. Si te salteás la merienda es obvio que vas a llegar a casa con hambre y vas a picotear. También cambiar los platos de mesa gigantes por unos más chicos y tomar agua e infusiones entre comidas. Muchas veces confundimos la sed con el hambre y la verdad es que tomar agua calma un montón. Además está bueno masticar bien y comer despacio, tranquilo y sin distracciones, esperando a que la saciedad llegue. No hay que parar cuando estamos explotados y llenos, porque eso quiere decir que comimos de más.

 

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¿CÓMO LLEVAR UNA VIDA SALUDABLE?

Llevar una vida saludable está estrechamente relacionado con una forma de vida que incluya la práctica habitual de actividad física acompañada de una alimentación saludable. Deporte y salud están muy ligados.

 

Una dieta equilibrada y el deporte son eficaces para ralentizar los problemas de salud cuando ambos forman parte habitual de tu rutina. El consumo adecuado de nutrientes como las vitaminas, los minerales y las proteínas es esencial para el funcionamiento normal del organismo.

 

Se recomienda seguir una dieta equilibrada y variada para llevar una vida saludable, si bien no siempre es fácil. Algunos nutrientes como las proteínas, el calcio, la vitamina C y la vitamina D son claves para el mantenimiento de una buena salud muscular, ósea y articular.

 

Aceptar la vida significa reconocer y asumir los cambios de nuestro cuerpo y las distintas perspectivas de ella. Conocer los aspectos que contribuyen a un buen estado de salud y estar abiertos a descubrir nuevos planteamientos y nuevos hábitos puede ayudarnos a sacar el máximo provecho de la vida.

 


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La importancia de la hidratación en verano

 

Es el componente mayoritario en el cuerpo humano y su importancia radica en que es esencial en numerosos procesos fisiológicos (digestión, reacciones metabólicas, regulación de la temperatura corporal, entre otras).

 

El agua contenida en los alimentos junto con la que bebemos y el resto de líquidos que ingerimos tienen que garantizar una correcta hidratación en todas las edades y circunstancias vitales.

 

Con la llegada del buen tiempo el ritmo de vida cambia: realizamos más actividades al aire libre y nos movemos más. Esto sumado a un aumento de la temperatura, en algunos lugares acompañado también de un mayor grado de humedad, hace que el gasto hídrico del cuerpo se incremente.

 

El calor, la humedad y el ejercicio físico hacen que el organismo requiera, en general, más hidratación para seguir funcionando correctamente. Por este motivo, en verano resulta especialmente importante prestar más atención a la hidratación e incrementar la ingesta de líquidos para recuperar las pérdidas de agua del organismo y, si es necesario, también de sales minerales.

 

Pero no debemos esperar a sentir sed para tomar líquidos. La boca seca ya es síntoma de deshidratación y el instinto de beber se pierde con la deshidratación progresiva. Por eso, no hay que confiar en la sed y conviene beber regularmente de 8 a 10 vasos a lo largo del día.

 

La deshidratación provoca cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general... Una pérdida del 2% del agua corporal supone entre otros síntomas, una merma del 20% de la energía física y cuando se pierde el 10% se eleva el riesgo de sufrir complicaciones graves.

 

Se ha demostrado científicamente que con bebidas de distintos sabores se consume mayor cantidad de líquidos lo que permite optimizar mejor la hidratación. Por eso los especialistas recomiendan variar el consumo.

 

Además de la cantidad de líquidos necesarios para asegurar un balance hídrico adecuado, es importante tener en cuenta el perfil nutricional de las distintas bebidas y su equilibrio en el conjunto de la dieta.

 

- Agua: Calma la sed y es fácil de encontrar.

 

- Zumo de frutas: Además de tener un alto contenido en agua, aportan propiedades de la fruta. Por eso, además de hidratar y calmar la sed, son nutritivas y su contenido en azúcares de absorción rápida aporta energía.

 

- Bebidas refrescantes: Están compuestas en un 85-90% de agua (casi en un 99% en las denominadas sin, light o zero) a la que se le añaden distintos ingredientes (zumos de frutas, aromas). Pueden ser carbonatadas o no, con azúcar o fructuosa o sin azúcar. Su variedad y sabor contribuyen a saciar la sed y son un buen complemento para beber el líquido necesario.

 

- Bebidas con sales minerales: además de ayudar a mantener los niveles normales de estos nutrientes, permiten un rápido vaciado gástrico del estómago consiguiendo una más rápida hidratación.

 

- Bebidas para deportistas: ayudan a conseguir una rápida hidratación y mantener unos niveles óptimos de aporte energético y electrolitos (se pierden a través del sudor), imprescindible para el correcto funcionamiento y rendimiento del sistema muscular.

 

- Café e infusiones: Se preparan con agua y distintas variedades de plantas de diversos sabores y propiedades. Que se pueden tomar frías o calientes hacen que sean una alternativa para aquellos que no beben lo suficiente.

 

- Bebidas alcohólicas de baja graduación: como cerveza o sidra cuyo consumo moderado ha demostrado beneficios saludables. En el caso de la cerveza se ha comprobado que, además de hidratar, tiene un alto aporte de vitaminas del grupo B, especialmente ácido fólico, antioxidantes y fibra; y es una buena manera de reponer las sales minerales perdidas a través del sudor.

 

También se recomienda complementar la ingesta de líquidos con alimentos ricos en agua.

 

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