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Bienestar

Consejos para reducir el estrés

Antes de definir algunas recomendaciones que ayuden a combatir el estrés es importante saber que también se pueden desarrollar una serie de estrategias para prevenirlo:  

 

  • Identificar las situaciones que resultan estresantes y evitarlas.

  • Ser conscientes de las propias limitaciones y no asumir responsabilidades que no se está seguro de poder cumplir.

  • Establecer un criterio de prioridades a la hora de afrontar las obligaciones y los retos que le esperan a uno.

  • Si se decide realizar cambios importantes  en el estilo de vida, como cambiar de trabajo o de casa, deberán planificarse con detalle y con antelación suficiente.

  • Mantener una actitud positiva ante la vida.

  • Desarrollar una comunicación fluida con los demás y compartir ideas, inquietudes, deseos, proyectos, etc.

  • Dormir el tiempo necesario para descansar. Ni más, ni menos (entre seis y ocho horas diarias.

  • Hacer ejercicio regularmente.

  • Seguir una dieta equilibrada.


   

Combatir el estrés

 

A la hora de afrontar el estrés, el consejo más importante que se puede ofrecer es el de saber parar para relajarse, reflexionar sobre las causas de esa situación de estrés y serenarse para tomar decisiones o cambiar actitudes que permitan reducir el impacto del estrés.

 

En definitiva, se trata de aprender a crear una especie de burbuja en la que alejarse por unos momentos de la actividad o la situación que produce el estado de estrés.  Y hay muchas maneras de poder hacerlo:

  

 

Disfrutar de las cosas y los momentos buenos que ofrece la vida: salir con los amigos, dar un paseo, un viaje de fin de semana, ir al cine o al teatro… Son muchas las actividades que permiten romper con la situación de estrés y, por tanto, alejarse de él.

Hacer ejercicio físico: la actividad física ayuda a liberar la tensión y a quemar la energía generada por el aumento de adrenalina, noradrenalina y cortisol que se genera con el estrés. Al finalizar, se obtendrá un estado de relajamiento que alejará las preocupaciones.

 

Evitar las bebidas excitantes: elevan la tensión nerviosa y por tanto el estrés.

consejos para reducir el estrés

 

Comer saludablemente: las comidas ligeras y sanas favorecen la reducción del estrés. Hay que comer sin prisas, masticando lentamente y evitando comidas copiosas, de difícil digestión y especiadas.

 

Un baño caliente: permite relajarse y ayuda a eliminar la tensión muscular.

 

Evitar aislarse: cuando se está sólo se tiende a seguir analizando los detalles de la situación que produce el estrés, lo que no hace sino aumentarlo.

 

Cambiar las rutinas: en momentos de estrés lo mejor es cambiar las rutinas habituales y ayudan a desconectar, como se dice coloquialmente.

 

Delegar: esto es importante especialmente cuando las situaciones de estrés se producen en el ámbito de trabajo. Hay que aprender a trabajar en equipo y a delegar en otros compañeros. No se puede controlar absolutamente todo o asumir sólo toda la carga de trabajo. Una buena organización es también indispensable.

 

Reir: la risa es una excelente terapia frente al estrés.

Establecer prioridades: hay que aprender a priorizar, relegando al último lugar aquellas cosas que estresan,  toda vez que se han identificado como “tóxicas”.

 

Descansar suficientemente: el sueño siempre es reparador cuando una persona se enfrenta a una situación de estrés, por lo que es necesario mantener una adecuada higiene del sueño, cenando una hora antes de irse a dormir, manteniendo las condiciones de oscuridad y temperatura adecuadas en la habitación y no realizando ninguna otra actividad en la cama, como leer o ver la televisión.

   

 

Se podría seguir enumerando actitudes, actividades o medidas que ayuden a afrontar y reducir el estrés. Pueden ser innumerables. Lo más importante, en todo caso, es no permitir que sea el estrés el que marque la pauta en la propia vida


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#BuenaVida

 

Las claves para bajar de peso de forma saludable y sin sacrificios

Con perseverancia y sentido común a la hora de elegir lo que comemos, es posible lograr un descenso de peso de una forma sana y natural, sin esfuerzos desmedidos y sin recetas milagrosas.

 

¿Cuál es el principal desafío a la hora de bajar de peso?

 

Primero tener ganas, y segundo, proponerse hacer un cambio para toda la vida. Cuando uno realmente quiere bajar, tiene que saber que va a costar, pero que no va a ser un sufrimiento. Además hay tres conceptos que hay que tener presentes: qué estoy comiendo, cuánto y cómo. Cuando entendemos qué es lo que estamos haciendo mal, recién ahí podemos cambiarlo. En ese sentido la organización es clave. Hay que anticipar las comidas de la semana, organizar la heladera, tener comida freezada y tener las compras hechas.

 

¿Cómo deberíamos combinar los alimentos cuando hacemos mucho ejercicio?

 

Antes de hacer actividad física siempre hay que consumir carbohidratos. Esto es: pan, cereales, frutas, yogur y leche, pastas, arroz y todo lo que tenga masa, como una tarta. Eso sí: hay carbohidratos mejores y peores. Los que tienen fibra, como el arroz y el pan integral, son más recomendables porque dan energía por más tiempo. Post ejercicio, además de carbohidratos se necesitan proteínas, que hacen falta para reponer las micro-lesiones que ocurren en el músculo. Obviamente también hay que procurar estar siempre bien hidratados.

 

¿Cuál es la frecuencia ideal de entrenamiento para bajar de peso?

 

Lo más que podamos. La realidad es que lo ideal está muy lejos de lo real, así que la mejor actividad física es la que le que te queda cómoda, la que te gusta y la que te divierte, porque tiene que ser algo para toda la vida. En teoría se recomienda practicar 3 veces por semana, pero se puede arrancar con una vez e ir aumentando la frecuencia de a poco.

 

Consejos para mantener la motivación:

 

La motivación tiene que ver con poder darse los gustos. Para poder mantener un plan de descenso de peso hay que tener permitidos, y no esperar a llegar al peso deseado para dárselos, porque eso termina en rebote.
Darse un gustito todos los días con un chocolate, todos los días que quieran. Y si un día no tienen ganas pueden no comerlo. Uno de 25 gramos tiene menos de 100 calorías y lo podés comer en cualquier momento del día. También sirve la regla del 80/20. Comer sano y medido el 80 por ciento del tiempo, y dejar el 20 por ciento para lo no saludable y lo no medido, que tiene que ver con nuestra vida social. Los seres humanos tenemos una relación cultural con la comida, que tiene que ver con comer no solamente para nutrirnos, sino también para compartir con los amigos y la familia. Lo importante es naturalizar eso, saber que hay momentos de la semana en los que vamos a comer más -en general los fines de semana- y después volver a la rutina, al hábito y a comer sano. De esta manera se puede bajar de peso y mantenerlo toda la vida. En ese sentido, no está bueno irse uno solo, un martes al mediodía, a sentarse en una hamburguesería.

 

¿Es cierto que hay personas con metabolismo más lento?

 

Es cierto. El metabolismo lento existe y tiene que ver con la poca masa muscular. Cuanto más músculo se tiene, más acelerado está el metabolismo y por ende más energía se gasta en reposo. También puede tener que ver con la menopausia, en la que se reduce el gasto de energía porque hay menos hormonas, o con el hipotiroidismo. Aunque, si uno está bien medicado y se hace los análisis periódicamente, es lo mismo que no tener nada, porque la medicación compensa. En fin, si crees que tenés un metabolismo lento, tenés que hacer más ejercicio para gastar más energía.

 

¿Una receta para cuando nos agarra antojo por algo dulce?

 

Las trufas de chocolate, que se hacen con una barrita de chocolate, una banana, un poco de avena, edulcorante y una cucharada de dulce de leche. Las pasas por coco rallado, las metés en la heladera y listo. Es una receta súper fácil.

 

¿Algunos consejos que sirvan de comodín?

 

Tratar de enfocarse en la cantidad y en la organización. Si te salteás la merienda es obvio que vas a llegar a casa con hambre y vas a picotear. También cambiar los platos de mesa gigantes por unos más chicos y tomar agua e infusiones entre comidas. Muchas veces confundimos la sed con el hambre y la verdad es que tomar agua calma un montón. Además está bueno masticar bien y comer despacio, tranquilo y sin distracciones, esperando a que la saciedad llegue. No hay que parar cuando estamos explotados y llenos, porque eso quiere decir que comimos de más.

 

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#BuenaVida

 

¿CÓMO LLEVAR UNA VIDA SALUDABLE?

Llevar una vida saludable está estrechamente relacionado con una forma de vida que incluya la práctica habitual de actividad física acompañada de una alimentación saludable. Deporte y salud están muy ligados.

 

Una dieta equilibrada y el deporte son eficaces para ralentizar los problemas de salud cuando ambos forman parte habitual de tu rutina. El consumo adecuado de nutrientes como las vitaminas, los minerales y las proteínas es esencial para el funcionamiento normal del organismo.

 

Se recomienda seguir una dieta equilibrada y variada para llevar una vida saludable, si bien no siempre es fácil. Algunos nutrientes como las proteínas, el calcio, la vitamina C y la vitamina D son claves para el mantenimiento de una buena salud muscular, ósea y articular.

 

Aceptar la vida significa reconocer y asumir los cambios de nuestro cuerpo y las distintas perspectivas de ella. Conocer los aspectos que contribuyen a un buen estado de salud y estar abiertos a descubrir nuevos planteamientos y nuevos hábitos puede ayudarnos a sacar el máximo provecho de la vida.

 


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#BuenaVida

La importancia de la hidratación en verano

 

Es el componente mayoritario en el cuerpo humano y su importancia radica en que es esencial en numerosos procesos fisiológicos (digestión, reacciones metabólicas, regulación de la temperatura corporal, entre otras).

 

El agua contenida en los alimentos junto con la que bebemos y el resto de líquidos que ingerimos tienen que garantizar una correcta hidratación en todas las edades y circunstancias vitales.

 

Con la llegada del buen tiempo el ritmo de vida cambia: realizamos más actividades al aire libre y nos movemos más. Esto sumado a un aumento de la temperatura, en algunos lugares acompañado también de un mayor grado de humedad, hace que el gasto hídrico del cuerpo se incremente.

 

El calor, la humedad y el ejercicio físico hacen que el organismo requiera, en general, más hidratación para seguir funcionando correctamente. Por este motivo, en verano resulta especialmente importante prestar más atención a la hidratación e incrementar la ingesta de líquidos para recuperar las pérdidas de agua del organismo y, si es necesario, también de sales minerales.

 

Pero no debemos esperar a sentir sed para tomar líquidos. La boca seca ya es síntoma de deshidratación y el instinto de beber se pierde con la deshidratación progresiva. Por eso, no hay que confiar en la sed y conviene beber regularmente de 8 a 10 vasos a lo largo del día.

 

La deshidratación provoca cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general... Una pérdida del 2% del agua corporal supone entre otros síntomas, una merma del 20% de la energía física y cuando se pierde el 10% se eleva el riesgo de sufrir complicaciones graves.

 

Se ha demostrado científicamente que con bebidas de distintos sabores se consume mayor cantidad de líquidos lo que permite optimizar mejor la hidratación. Por eso los especialistas recomiendan variar el consumo.

 

Además de la cantidad de líquidos necesarios para asegurar un balance hídrico adecuado, es importante tener en cuenta el perfil nutricional de las distintas bebidas y su equilibrio en el conjunto de la dieta.

 

- Agua: Calma la sed y es fácil de encontrar.

 

- Zumo de frutas: Además de tener un alto contenido en agua, aportan propiedades de la fruta. Por eso, además de hidratar y calmar la sed, son nutritivas y su contenido en azúcares de absorción rápida aporta energía.

 

- Bebidas refrescantes: Están compuestas en un 85-90% de agua (casi en un 99% en las denominadas sin, light o zero) a la que se le añaden distintos ingredientes (zumos de frutas, aromas). Pueden ser carbonatadas o no, con azúcar o fructuosa o sin azúcar. Su variedad y sabor contribuyen a saciar la sed y son un buen complemento para beber el líquido necesario.

 

- Bebidas con sales minerales: además de ayudar a mantener los niveles normales de estos nutrientes, permiten un rápido vaciado gástrico del estómago consiguiendo una más rápida hidratación.

 

- Bebidas para deportistas: ayudan a conseguir una rápida hidratación y mantener unos niveles óptimos de aporte energético y electrolitos (se pierden a través del sudor), imprescindible para el correcto funcionamiento y rendimiento del sistema muscular.

 

- Café e infusiones: Se preparan con agua y distintas variedades de plantas de diversos sabores y propiedades. Que se pueden tomar frías o calientes hacen que sean una alternativa para aquellos que no beben lo suficiente.

 

- Bebidas alcohólicas de baja graduación: como cerveza o sidra cuyo consumo moderado ha demostrado beneficios saludables. En el caso de la cerveza se ha comprobado que, además de hidratar, tiene un alto aporte de vitaminas del grupo B, especialmente ácido fólico, antioxidantes y fibra; y es una buena manera de reponer las sales minerales perdidas a través del sudor.

 

También se recomienda complementar la ingesta de líquidos con alimentos ricos en agua.

 

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10 consejos para protegerse del sol

Ya sea en la playa, en la ciudad o durante un paseo en la montaña, cuando se toma el sol la piel queda expuesta a una luz demasiado intensa. Es muy importante protegerse adecuadamente para evitar quemaduras y prevenir el cáncer de piel. Esto es porque, la luz actúa como una energía que puede dañar y alterar las células de la piel y, a largo plazo, esto puede provocar cáncer de piel.

Sin una protección adecuada, el resultado suele ser una quemadura que provoca desagradables síntomas, como ardor, sensación de calor y picazón. La quemadura solar puede afectar a muchas áreas del cuerpo, e incluso, puede llegar a producir síntomas generales como fiebre, náuseas y problemas circulatorios. Sin embargo, las lesiones provocadas por el sol pueden evitarse de forma sencilla si la exposición al sol es segura y se siguen algunas recomendaciones básicas.

 

1. Evitar el sol al mediodía
Mientras se practican actividades al aire libre como salir a caminar, andar en bici, leer o pasear por la playa, es bueno tomar el sol. Sobre todo, si estas actividades se realizan por la mañana o por la tarde evitando así la exposición al sol durante las horas centrales del día (de 12 del medio día a 3 de la tarde).

 

Los niños menores de dos años no deben exponerse directamente a la luz del sol ni a la intensidad de los rayos UV durante el día. Como regla general, se recomienda permanecer en la sombra cuando la luz del sol es muy fuerte, pero incluso así, es necesario tener cuidado. Aunque en la sombra la radiación es más débil, sigue existiendo riesgo de sufrir una quemadura. Por lo tanto, incluso a la sombra, es muy importante protegerse adecuadamente.

 

2. Elegir el factor de protección solar adecuado
Usar crema solar es fundamental cuando uno se va a exponer al sol. Pero además, es importante elegir un factor de protección que sea adecuado y se adapte al tipo de piel y a la intensidad de los rayos UV. Especialmente, durante los primeros días del verano deben utilizarse productos con un factor de protección solar alto (30, 35 o 50). Sin embargo, las cremas solo protegen del sol durante un tiempo limitado y deben contener un filtro adicional contra los rayos UV, que son los que provocan daños a largo plazo, tales como el envejecimiento prematuro de la piel o cáncer de piel.

 

3. Calcular el tiempo de la exposición al sol
Para averiguar durante cuánto tiempo protegerá la crema solar, se debe multiplicar el tiempo de protección natural de la piel por el factor del protector solar. Por ejemplo, un tipo de piel muy clara se puede proteger de forma natural durante unos 10 minutos, por lo tanto, con un protector solar de factor 15 la piel estaría protegida durante 150 minutos. Cada persona tiene una protección natural diferente dependiendo del tipo de piel, pero por lo general, el tiempo suele ser de entre 10 y 30 minutos.

 

4. Usar suficiente protector solar
Usar siempre grandes cantidades de protector solar. Como norma general, un adulto suele necesitar aproximadamente 35 gramos de crema solar para cubrirse totalmente el cuerpo, lo que corresponde aproximadamente a cuatro cucharadas grandes. Además, es importante echarse crema regularmente porque el protector solar se elimina con el sudor, con el roce de la tela (por ejemplo, la malla o la toalla) o al bañarse.

 

5. Protegerse con antelación
Después de aplicar la crema solar, se debe esperar entre 20 y 30 minutos antes de tomar el sol. Esto es debido a que no todos los protectores actúan de inmediato y algunos tardan unos minutos en hacer efecto. Es importante asegurarse de colocarse crema especialmente en las áreas más sensibles a la luz como el cuero cabelludo, la cara, las orejas, el cuello, la espalda, el pecho y el dorso del pie.

 

6. Protección solar desde el interior
Las personas especialmente sensibles al sol deben reforzar la protección de la crema con antioxidantes adicionales como la vitamina E, el licopeno, el betacaroteno o los polifenoles. Aunque la efectividad del protector solar ha sido probada científicamente, algunas sustancias como el betacaroteno, pueden reducir la sensibilidad de la piel y aumentar su resistencia al sol en ciertas circunstancias. Sin embargo, deben combinarse con el protector solar.

 

7. Evitar el uso de cremas solares poco fiables
Este tipo de productos anuncian un 100% de protección contra los rayos ultravioleta dañinos para la piel, pero no es así, porque existe un cierto porcentaje de la radiación que siempre llega a la piel a pesar del uso del protector solar. Elige siempre protectores solares de confianza.

 

8. La ropa también protege
Como alternativa o complemento del protector solar adecuado, la ropa también puede proteger la piel: los pantalones largos y las camisas ofrecen una protección eficaz contra los componentes de la luz solar. Además, se debe usar un sombrero o una gorra. El factor de protección contra los rayos UV varía dependiendo del color, el tipo de material, la densidad de las fibras y el grosor.

 

9. No olvidar los lentes de sol
Los ojos también necesitan una protección adecuada contra la radiación solar. Por lo tanto, es muy importante usar lentes de sol homologados. Para reconocer qué lentes de sol son buenos, entre otras cosas hay que fijarse en que lleven la marca que certifica que los lentes son apropiados para proteger los ojos contra las quemaduras del sol. Además, deben especificar la categoría del filtro, la 1 es para un resplandor bajo pero una buena protección y la categoría 4 es para un brillo alto y una protección aún mayor. Para que los lentes de sol sean de calidad no tienen por qué ser caros.

 

10. Cuidados tras la exposición al sol
Si ya se ha producido la quemadura, se debe evitar cualquier tipo de contacto con la luz solar hasta que la quemadura haya sanado completamente. Además, se pueden tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Aplicar geles calmantes en las zonas afectadas varias veces al día.

  • Si el dolor es intenso se pueden tomar analgésicos como el ácido acetilsalicílico o el paracetamol.

  • Es recomendable beber líquidos en abundancia. Sobre todo, agua y zumos mezclados con agua mineral.

  • Aplicar cremas hidratantes especiales que ayuden a la cicatrización de las áreas afectadas de la piel.

  • Antes y después de la época de exposición al sol, que suele corresponder con los meses de verano, es recomendable visitar al dermatólogo para someterse a una revisión de la piel. De esta manera se detectan de forma precoz posibles lesiones precancerosas.


 

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Correr: clave para superar la depresión y la ansiedad

Un estudio de la Universidad Southwestern de Texas (EE.UU.) asegura que correr tres veces por semana ayuda a combatir la depresión y la tristeza.
Incluso que habituarse a correr y hacerlo con regularidad puede ser tan efectivo como los medicamentos antidepresivos.

Los resultados se basaron en un seguimiento realizado a unas 80 personas que padecían síntomas moderados de depresión.

Los individuos que hicieron ejercicios aeróbicos de manera intensa -unos 30 minutos- durante tres o cinco días por semana experimentaron una reducción de los síntomas depresivos del 47 % después de 12 semanas.

Por otro lado, en los participantes que realizaron actividad física de menor intensidad tres días a la semana los síntomas de depresión disminuyeron en un 30% y en el grupo que efectuó ejercicios de flexibilidad durante 15-20 minutos el porcentaje fue del 29%.

Según el informe, el estado de ánimo de una persona que sale a correr habitualmente mejora gracias a la producción de endorfinas. Esto implica más felicidad, mejor sentido del humor y sensación de bienestar al terminar de entrenar.

 

Además se percibe una reducción del estrés, la tristeza y la ansiedad

afirmaron los médicos.

“Lo ideal es correr entre 30 y 60 minutos, unas 3 y 5 veces por semana, a una intensidad moderada”, recomendaron.

Amigos, un tesoro que hay que cuidar día a día

Los códigos de lealtad, de confidencialidad y de complicidad son claves para que está amistad no se rompa.

En muchos países latinos se celebra el Día del amigo y este punto me hizo pensar en lo importante que se vuelve la amistad con el paso de los años. Estos hermanos o hermanas elegidos en la vida al final nos acompañan más que muchos familiares incluso más que nuestras propias parejas e hijos si es que hemos decidido tenerlos.

Me llama mucho la atención como los códigos de amistad cambian con las distintas generaciones. Hoy por ejemplo, mi hijo de 25 años me dice con mucha naturalidad que tiene "amigos" porque juega en red con un canadiense y una norteamericana a los cuales nunca vio. Cuando le pregunté si estos supuestos amigos vendrían a mi funeral si yo me muero para acompañarlo él, me miró y me dijo: “Obvio que no, mamá”. Entonces no son amigos, respondo yo.

Es que parece que se pierde la conciencia de que la amistad es un trabajo y no menor, requiere mucha voluntad, persistencia y a veces esfuerzo para mantenerla por los años. Es necesario compartir situaciones reales, mirarse a los ojos por lo menos de vez en cuando y sobre todo tener y compartir situaciones de vulnerabilidad y no sólo las de éxito.

Con los años he ido descubriendo la belleza de la amistad cuando uno se permite pedir ayuda, compartir llantos y errores y como la complicidad de la amistad se transforma en un tesoro que hay que cuidar día a día.

Pilar Sordo

Se puede tener amigos desde la infancia, de esos que se puede ver una vez al año y a los cinco minutos de sentarse a conversar es como que el tiempo nunca pasó y no hay caretas ni poses porque no son necesarios. La historia compartida genera una naturalidad maravillosa que se siente tan natural como la vida misma.

Pero también se pueden encontrar amigos y amigas en el camino de la vida en cualquier situación. Por ejemplo, cuando conocemos a alguien y al segundo sentimos que lo conocemos de antes porque la naturalidad y la alegría surgen en forma espontánea. Esos códigos pueden dar el inicio de algo que puede durar la vida entera.

En ambas situaciones hay que tener claro que, como cualquier afecto, hay que cuidarlo y trabajarlo diariamente para que sea continuo. Los códigos de lealtad, de confidencialidad y de complicidad son claves para que está amistad no se rompa. Sin embargo muchas veces las amistades cumplen un ciclo y se desvanecen.

Quiero en estas líneas agradecer a todas mis amigas, quienes seguramente me acompañarán en el proceso de envejecer con mayor alegría y complicidad que otros afectos. A las que se han ido, gracias por lo aprendido y a las que he podido hacer daño, perdón porque no ha sido con intención. Aquí también es importante entender que hay muchas amistades que no son totalmente recíprocas, a veces uno quiere más de lo que la quieren a una y eso también es lindo asumirlo y entregarlo sin pedir la total equidad.

Los y las invito a decirles a sus amigos que los quieren mucho y que son conscientes de la belleza que implica caminar en la vida con manos que están ahí en las buenas y en las malas..

Autor: Pilar Sordo
Fuente: Revista Susana

Pensamiento positivo ayuda a sanar

Con el pensamiento positivo es posible mantener el bienestar y en algunos casos lograr la curación al enfocarse en sentimientos agradables. Las personas que son observadoras habrán notado que recientemente  la medicina convencional está siendo cada vez más dura y va en contra del pensamiento positivo.

Algunas encuestas de investigación en el sector concluyen que las tasas de recuperación del cáncer, por ejemplo, no son más altas entre los pacientes que toman una actitud positiva sobre su lucha contra la enfermedad. Los estudios que demuestran lo contrario han sido pequeños y, según sus críticos, seriamente defectuosos.

Es comprensible que cualquier persona quede desconcertada. Este parece ser otro ejemplo de los duelos de información, donde los hallazgos de un estudio se contradicen, dejando al público en un estado de confusión.

Antes se creía que cuerpo y mente eran estudios separados, ahora vemos cada vez más la estrecha relación que tienen y como influye el pensamiento positivo en ellas..

UNIFICACIÓN DE SER

Los médicos también están confundidos: decir a sus pacientes que mantengan el ánimo siempre ha sido parte de sus métodos. Hasta hace unas décadas, era un procedimiento estándar no informar a un paciente moribundo de la gravedad de su condición, lo que implica un acuerdo tácito de que oír malas noticias no es bueno para los enfermos.

Al mismo tiempo, otros médicos quieren proteger su profesión, pocos quieren cruzar la línea y apoyar la noción de que la manera en que piensas puede trabajar con tanta fuerza como la medicina real.

Vamos a ver si algo de esta confusión puede ser aclarada.

Pensamiento positivo es medicina real

Así lo demuestra el efecto placebo. Cuando se administra una píldora de azúcar en lugar de un medicamento con receta, un promedio de 30% de los pacientes muestra una respuesta positiva. Lo que causa esta respuesta no es una sustancia física sino la actividad de la conexión mente-cuerpo. Las expectativas son poderosas. Si tú piensas que te han dado un medicamento que te hará mejorar, a menudo eso es suficiente para que mejores.

Esto implica que una persona debería ser capaz de desencadenar el efecto placebo en sí misma. Sin embargo, hay una ilusión psicológica involucrada. Quita la figura de autoridad en una bata blanca que te dice que estás tomando un medicamento eficaz, y súbitamente, la píldora de azúcar es sólo una píldora de azúcar. No puedes engañarte a ti mismo cuando sabes cuál es el placebo.
Si embargo, esta no es toda la verdad. No podemos negar que la conexión cuerpo-mente es poderosa. Entonces, ¿existe un efecto placebo que no implique engañar al paciente? ¿Puedes activar tus propias defensas internas a través de tu manera de pensar?

Evitar la enfermedad y sanar en las primeras etapas

Aquellos que creen en el dicen que sí puedes activar tus defensas con el pensamiento. Yo creo que la situación es más matizada. Por el lado favorable, los estudios que desacreditan el pensamiento positivo lidian con pacientes muy enfermos luchando por recuperarse de enfermedades graves. No comentan sobre cómo el pensamiento positivo podría evitar la enfermedad o cómo podría afectar a alguien en las primeras etapas de la enfermedad.

El verdadero punto no es rescatar a un paciente moribundo sino mantener el  bienestar.
¿Te hace bien el pensamiento positivo? En este momento, existen distintas opiniones, con el auge de la genética, muchos trastornos claramente tienen disparadores que se originan en nuestros genes.

En la mente del público, escuchar que el cáncer o la diabetes son actos genéticos actúa como la autoridad final. Por suerte para el campo del pensamiento positivo, esa actitud fatalista está equivocada. Los genes son dinámicos, no fijos; responden al entorno, comportamiento y actitudes de una persona. De hecho, un estudio ahora famoso en Suecia mostró que una tendencia a la diabetes puede ser fuertemente afectada por la dieta que tu bisabuelo comió. Un nuevo campo está estudiando cuánta elección tenemos a nivel genético.

El Poder Del Pensamiento Positivo

Los hallazgos no son en absoluto completos, sin embargo, no hay nada malo en asumir que tu mente afecta tus genes, ya que hay abundante evidencia para apoyar esta actitud.

La medicina no ha demostrado que la positividad sea una buena prevención, pero vayamos un paso más arriba. Para mí, el problema con el pensamiento positivo es la parte pensante. Requiere esfuerzo ser positivo todo el tiempo. La mente tiene que defenderse de la negatividad, y eso es agotador y poco realista. Puedes tener éxito en calmar el aspecto que presentas al mundo, pero casi siempre hay una lucha oculta debajo de la superficie; o por lo menos hay una buena parte de negación. Ser fanáticamente positivo sigue siendo fanatismo.

La alternativa a pensar es una mente tranquila que está en paz consigo misma. Yo creo que una mente así ofrece los beneficios que no puede dar el pensamiento positivo, y mi opinión es apoyada por estudios que muestran una disminución en la presión arterial alta, el estrés y otros estados de enfermedad entre los meditadores a largo plazo.

La meditación es una práctica espiritual, pero también es una práctica mente-cuerpo. Aquí los resultados tampoco son definitivos, en parte porque casi todos los sujetos de investigación tienden a ser los monjes budistas. Necesitamos estudios ampliados basados en sujetos occidentales, eso está claro.

El resultado es que la medicina no puede ser definitiva sobre cómo el estado de ánimo afecta a la salud. Pero si quieres mejorar el estado de bienestar antes de que los síntomas de la enfermedad aparezcan, hay mucho que ganar y ningún riesgo al tratar de alcanzar el mejor estado mental posible.

Puedes mejorar tu vida teniendo pensamiento positivo!

Fuente: Unificación de Ser

La lectura activa la mente e incrementa la inteligencia

Un estudio sugiere que las personas que tienen el hábito de la lectura incrementan su densidad neuronal; la lectura también hace que la mente trabaje más rápido.Las palabras que capta el ojo son simuladas por el cerebro para crear nuevas experiencias mentales.

Mientras haces la lectura de estas líneas, tres áreas de la corteza exterior de tu cerebro trabajan: el lóbulo frontal, encargado de procesar las imágenes; el lóbulo occipital, encargado de asociar los símbolos que percibimos (las letras) con un significado, y finalmente el lóbulo temporal, cuya tarea es hacer una equivalencia fonográfica de lo leído como si escucháramos un discurso o leyéramos en voz alta.

Al hacer una reducción un poco simple de la inteligencia a una cuestión aritmética (mayor capacidad cerebral, mayor inteligencia), ¿podemos plantear que leer nos hace más inteligentes?
Un estudio reciente llevado a cabo por el doctor Manuel Carreiras delBasque Center on Cognition Brain and Language sugiere que tener lectura sí.

Carreiras realizó un estudio entre ex guerrilleros colombianos como parte de un programa de alfabetización para reincorporarlos a la sociedad y crearles el hábito de la Lectura de Comprensión.

Al comparar los cerebros de los adultos antes y después de cursar dicho programa el resultado fue contundente: las personas alfabetizadas mostraron un incremento importante en la materia gris (la densidad neuronal) y en la materia blanca (encargada de conectar los dos hemisferios del cerebro). La Lectura les estaba dando materia gris.

Ambas áreas del cerebro están relacionadas con el procesamiento visual, fonológico y semántico que son las tres áreas de especialidad en las que el cerebro distribuye la tarea de leer.

Leer también nos vuelve más veloces de mente y permite que nuestra experiencia sensorial sea más rica y amplia.

UNIFICACIÓN DE SER

El doctor Jeff Zacks, investigador de la Universidad de Washington, concluyó que para procesar las palabras captadas por el ojo, el cerebro realiza una simulación, valiéndose de experiencias que ha adquirido previamente.

Sin embargo, ni el estudio de Carreiras ni el de Zacks arrojan luz sobre los valores culturales que la lectura trae consigo.

Esto significa que, hasta el momento, no hay algún indicador que permita afirmar que leer Cien años de soledad es más relevante que leer la Sección Amarilla.

El proceso de lectura; interpretación de las palabras

El cerebro divide la mayoría de las actividades que realiza en tareas más sencillas y asigna cada una de ellas a regiones especializadas.

Al observar una palabra en papel, el cerebro hace una captación visual de una yuxtaposición de luces y sombras. Al mismo tiempo se crea una representación fonológica de la palabra que estamos leyendo (por eso leer en voz alta es más efectivo, porque genera imágenes más sólidas) y realiza una búsqueda exhaustiva entre todos los elementos almacenados en la memoria para dotar a la palabra leída con un significado.

Importancia de La Lectura

De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, si una palabra, o un conjunto de palabras, suele estar acompañado por una serie de estímulos no lingüísticos (un sonido, un olor, una sensación), cada vez que nuestro cerebro perciba esta palabra estimulará las áreas encargadas de procesar el estímulo no lingüístico (o la acción real) con el que asociamos dicha palabra.

Dicho de otro modo, cuando leemos la palabra “canela” o “perfume”, nuestro cerebro activa la corteza olfativa primaria, que incluye la amígdala cerebral y el lóbulo piriforme. Esta parte del cerebro es la que utilizamos para captar olores en la vida real.

“Solemos pensar que la realidad virtual es algo que involucra computadoras, cascos y dispositivos extravagantes pero, en un sentido bastante serio, contarnos historias a través de la escritura y la lectura, es una forma de realidad virtual”, dice Zacks.

Además, la lectura tiene un carácter generativo: “al leer adquirimos experiencias virtuales que después pueden formar la base para asimilar otras experiencias y otras lecturas”, comenta Zacks.

Al acompañar a Robinson Crusoe en su naufragio, al viajar a Comala de la mano de Juan Preciado en busca de su padre, Pedro Páramo, o bien, al luchar contra la invasión de marcianos de H. G. Wells en “La guerra de los mundos” estamos enriqueciendo el acervo mental y neuronal de nuestro cerebro para poder procesar otras experiencias y multiplicando nuestra vida por la de aquellos seres imaginarios que pueblan la historia de la literatura.

Fuente: Unificación de Ser

Si te dieran a elegir entre más tiempo o más dinero, ¿cuál opción escogerías?

Si se tratara de unas vacaciones en la playa, seguramente pagarías por un vuelo directo para estar un par de horas más sintiendo la arena bajo tus pies. Por otro lado, tal vez aceptarías un trabajo mejor pagado aunque tuvieras que quedarte mucho más tiempo en la oficina.

Uno de nosotros, el profesor Hershfield, hace poco se enfrentó a esa elección: recibió una invitación para dictar un seminario de fin de semana en otro estado, pero tenía una bebé en casa, de apenas 12 semanas de nacida. El sueldo que recibiría serviría para cubrir los gastos para su cuidado, pero el trabajo implicaba que se perdería dos días de asombro, alegría y vinculación con ella.

El valor del dinero era fácil de cuantificar, pero era más difícil asignarle un valor a la cantidad de tiempo que no estaría con su familia. Determinó que solamente le quedaban 222 fines de semana antes de que la bebé se fuera al kínder, momento en el que las horas de calidad en familia cederían paso a los viajes compartidos a casas de amigos.

¿Qué lo haría más feliz: el dinero o el tiempo? Como parte de un proyecto de investigación, le hicimos esta pregunta a más de 4000 estadounidenses con y sin hijos de distintas edades, diferentes niveles de ingreso, ocupaciones y estado civil. Publicamos un artículo en la revista especializada Social Psychological and Personality Science en el que explicamos que la mayoría de las personas le dan más valor al dinero que al tiempo. El 64 por ciento de las 4415 personas a las que les hicimos la pregunta en cinco encuestas optó por el dinero.

¿El dinero es la elección correcta? Tuvimos que pedirles a nuestros entrevistados que nos hicieran saber su nivel de felicidad y satisfacción de vida. Descubrimos que la gente que optó por el tiempo era estadísticamente más feliz y estaba más satisfecha con la vida que la gente que eligió el dinero. Por consiguiente, el dinero podría no ser la decisión correcta.

No obstante, tal vez este resultado simplemente muestre que las finanzas de las personas que eligen el dinero son más limitadas y por lo tanto son menos felices. Para comprobar lo anterior, también le pedimos a los encuestados que nos hicieran saber su ingreso familiar anual y la cantidad de horas que trabajan por semana (para medir qué tanto tiempo tienen).

Descubrimos que incluso cuando considerábamos de manera uniforme la cantidad de tiempo libre y dinero (así como la edad, el género, el estado civil, la paternidad y el valor dado a las posesiones materiales), la gente que eligió el tiempo y no el dinero seguía siendo más feliz. Así que si tuviéramos a dos personas que fueran por lo demás iguales, aquella que asentara que el tiempo es más importante que el dinero sería más feliz que la que solo optara por el dinero.

Nuestra investigación no afirma que tener más de uno u otro recurso es mejor o peor para la felicidad. Otro estudio analiza la relación entre la riqueza y la felicidad sugiere que, por ejemplo, un mayor ingreso se relaciona en forma positiva con la felicidad hasta un cierto punto (75.000 dólares, en Estados Unidos) y la satisfacción de vida continúa aumentando mientras mayor es el ingreso.

Sin embargo, nuestra investigación demuestra que el valor que le dan las personas a estos recursos sí predice la felicidad. Los participantes de nuestros estudios que eligieron que el tiempo era más importante que el dinero evaluaron estos recursos de manera distinta y tuvieron distintas intenciones para invertir el dinero o el tiempo obtenido.

A diferencia de aquellos que eligieron el dinero, que eran más propensos a obsesionarse con no tener suficiente, las personas que optaron por el tiempo se concentraban más en qué hacer y planeaban “invertirlo” en cosas que querían y no en lo que necesitaban (por ejemplo, cultivar un pasatiempo en lugar de realizar las tareas del hogar) y en dedicárselo a otras personas: estas dos formas de invertir el tiempo se relacionan con mayores niveles de felicidad.

Si, cuando contestaron nuestra pregunta abierta, eligieron el dinero, no se preocupen. Presentamos esta elección como una reflexión de una preferencia estable, pero hay lugar para el cambio. Cuando le preguntamos a un grupo de participantes que volvieran a elegir entre uno y otro un año después, algunos (un 25 por ciento) cambiaron de opinión. Asimismo, al realizar un experimento en el que le pedíamos a la gente que se concentrara en el valor del tiempo (mencionando las razones por las que querían más tiempo), se sintieron más felices que aquellos a los que les pedimos que se concentraran en el valor del dinero (quienes también mencionaron las razones por las que querían más dinero).

En nuestra búsqueda de felicidad, nos enfrentamos continuamente a decisiones grandes y pequeñas que nos obligan a poner el tiempo y el dinero en una balanza. Por supuesto, algunas veces no hay elección: tenemos que ganar ese dinero extra con el fin de que nos alcance para lo básico. Sin embargo, cuando la posibilidad de elegir más tiempo y no más dinero es algo que sí podemos elegir (a pesar de la tendencia generalizada a hacer lo contrario), este es un buen signo de que encontraremos la felicidad que buscamos.

Y bien, ¿el profesor Hershfield se fue de viaje y ganó un poco más para cuidar a su bebé o se quedó en casa para estar con ella? Él ya conocía nuestra investigación, así que decidió quedarse en casa.

Fuente: The New York Times