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ELA, cuando los músculos se paralizan

La esclerosis lateral amiotrófica, conocida por sus siglas ELA, es una enfermedad que ataca a las neuronas que están en el cerebro y la médula espinal, encargadas de transmitir mensajes desde allí hacia los músculos voluntarios como los de los brazos y las piernas.

Algunas personas empiezan a notar problemas leves al caminar, correr, escribir o hablar, que se van agravando con el tiempo. También llamada “enfermedad de Lou Gehrig”, porque fue la causa de la muerte del famoso jugador de béisbol estadounidense. También la padeció el físico británico Stephen Hawking.

Se calcula que entre 600 y 800 personas en Argentina sufren ELA, una enfermedad que suele afectar más a los hombres que a las mujeres y cuya expectativa es de un máximo de 10 años desde que se presentan los primeros síntomas. El 20 de junio de cada año se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la lucha contra esta patología.

Recientemente ha sido objeto de mucha atención en el país debido a que el senador

Esteban Bullrich fuera diagnosticado con esta enfermedad y luego de renunciar a su banca en el Congreso, inició una fundación para informar y promover la investigación de este padecimiento.

La esclerosis lateral amiotrófica hace que las neuronas motoras se degeneren y mueran, lo que ocasiona que los músculos dejen de funcionar, se debiliten y atrofien: el cerebro ya no puede controlar el movimiento voluntario y el enfermo se paraliza por completo.

Se desconocen las causas de esta enfermedad, como pasa con otras de tipo neurológico como el Parkinson y el Alzheimer. Es lo que se conoce como una dolencia degenerativa, porque el cuerpo va poco a poco perdiendo funciones claves, entre ellas la capacidad de tragar.

Por lo general, no afecta los músculos de los ojos ni de los esfínteres, ni la memoria, los sentidos o la capacidad de razonar.

Al ir avanzando alcanza los músculos que hacen posible la respiración y el paciente suele ser conectado a un respirador artificial para prolongar su vida, aunque se expone a complicaciones respiratorias, infecciones bacterianas y escaras.

La ELA suele presentarse en personas mayores de 50 años y los primeros síntomas

pueden ser lenguaje lento, articular mal las palabras (como si se estuviera ebrio), ronquera, pérdida de peso, dificultades para levantar objetos y hasta para caminar.

Los investigadores trabajan cada vez más intensamente en la búsqueda de la cura de esta enfermedad, así como otras de su tipo, pero hasta el momento es incurable. El tratamiento que se sigue busca mejorar la calidad de vida del paciente con la ayuda de profesionales en fisioterapia, terapia ocupacional y de lenguaje.

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